domingo, 25 de enero de 2009

Правда

Heidegger echaba de menos que los filósofos no se hubieran percatado de que la palabra griega para decir verdad, αληθεια, significara "desvelamiento". Aunque me parece que más se debe echar de menos que salvo un puñado de filósofos, tales como Platón, algunos medievales y Hegel, no se hubiesen percatado de que la raiz indoeuropea de que se deriva la latina Veritas o la alemana Wahrheit, *uer, signifique justicia. Afortunadamente, las lenguas eslavas conservan hasta la fecha en su léxico una palabra que significa a un tiempo verdad y justicia. Правда, en ruso, significa verdad y significa justicia. 

¿Qué significa verdad? Es conocida la definición de Isaac de Israel: adequatio intellectus et rei, también es conocido que los adictos al empirismo sostuvieron que "verdad" no era ningún concepto legítimo, que decir "es verdad que Juan Camaney es chidísimo" no añade nada a decir "Juan Camaney es chidísimo"; esto hasta que Tarski les convenció de lo contrario, aunque a cambio de ofrecer un concepto de verdad criteriológicamente irrelevante, es decir un concepto que no es el de verdad (Putnam). Opino que la definición de Isaac naufraga a poco que se la examine y que la de Tarski no es más que una acurrencia de su autor. En cambio sostengo, amparado por ahora en правда, que calificar verdadera una creencia es lo mismo que estimarla justificada. 

jueves, 8 de enero de 2009

συ ει Πετροσ, και επι ταυτη τη πετρα οικοδομησω μου την εκκλησιαν

Quienes defienden la autoridad del obispo de Roma sobre toda la Iglesia apelan inevitablemente a Mt 16, 18. Empero, en ese texto no se dice nada acerca del obispo de Roma. Fue debido a un concertado y secular trabajo de prestidigitación que se llegó a la idea de que la sede episcopal romana era la piedra angular de la Iglesia. Esta obra de prestidigitación a que aludo fue detectada desde el siglo XIII por varios teólogos orientales, entre ellos Nilo Cabasilas (PG 146,685), quienes prontamente reaccionaron trazando nítidamente la distinción entre las condiciones apostólica y episcopal. Esta distinción implica que Pedro no fue obispo de Roma, porque ni siquiera fue obispo, sino apóstol; del mismo modo que supone que la dignidad apostólica es intransmisible, aunque gravite ciertamente sobre todo el cuerpo de la Iglesia. 

Por otra parte, los Padres de la Iglesia jamás interpretaron las palabras de Jesús a Pedro en el sentido de que la persona y autoridad de éste fuesen la piedra sobre la cual quedaría fundada la Iglesia. Escribe Teodoro de Mopsuestia (antioqueno y gran amigo de Juan Crisóstomo), por ejemplo: "Habiendo llamado piedra a su confesión, manifesto que sobre ella, sobre la confesión , edificaría la Iglesia. Al dirigirse a Pedro se refería a su confesión y a su fe [...] Como fruto de esta confesión, de la que participarían todos  los creyentes, Cristo le llamó roca, pero estableció la Iglesia sobre esta confesión" (MKGK 129)