jueves, 23 de octubre de 2008

Inocencia, amor y redención

"ω δε ολιγον αφιεται, ολιγον αγαπα" (Lc 7,47). ¡Ay de los inocentes a quienes habrá poco que perdonar!

4 comentarios:

Phi.Lord Chandos dijo...

Leyendo tu entrada me acordé de una entrevista que le hicieron a Todorov sobre el mal y la memoria histórica.

La tesis central de la entrevista era la siguiente: objetivar el recuerdo de las atrocidades cometidas contra la humanidad no es una forma eficiente de prevenir su repetición en el futuro, pues lo único que se logra con esto es hacer extrínseco el mal, es decir, no aceptar que el pecado puede ser cometido por cualquier hombre o, en términos prácticos, que la víctima y el victimario pueden llegar a cambiar papeles). Quien tiene conciencia de que el mal puede obrar a través de él, es capaz de perdonar a quien le injuria, y así evita el eterno resentimiento. Quien tiene conciencia de su miseria actual y potencial, busca el perdón, el auxilio, la redención. Me parece que, en ese sentido, "aquel a quien poco se le perdona, poco ama". El auténtico arrepentimiento proviene de la clara conciencia de nuestras miserias y de cómo ellas pueden dañar a quienes amamos(¡Domine Iesu, Filii Dei, miserere mei peccatoris!).

En fin,


Salud!

El Justo Medio dijo...

Con lo que me cae mal, alguna vez le leí una buena frase a Carlos Díaz: "Auschwitz sin perdón, es más Auschwitz todavía."

Anónimo dijo...

Gracias

Julia Martín dijo...

Ya publique algo, compadre. A ver si se arma la machaca el sábado, ¿no?